UN REFRESCO. CON CAÑITA

14.11.2018 14:00

Hoy quería estar a su lado. Porque quería disfrutar el domingo junto a él. Quería disfrutar de todo lo que él estuviera haciendo. Pero no ha sucedido. Han caído 4 lágrimas. Y antes de hundirme en un razonamiento sin respuestas he decidido no volver a preguntarme el por qué, sino el para qué me ha pasado eso.

Ha pasado para que yo saliera a caminar y me cruzara con montones de mariposas por el camino. Hacía un calor terrible. Pero mientras sus alas iban revoloteando entre mis piernas, sus colores iban distrayendo mis pensamientos poco positivos.

Entonces la he visto. Una mariposa se ha dejado fotografiar a lo grande. ¡Casi le he hecho un book! Toda presumida bebía néctar de esa flor, con cañita. A pesar del calor que estaba cayendo, ella estaba ahí, disfrutando de su flor.

Y nada más. Sin pensar, sin juzgar.


Así que me he sentado a su lado. Quizás tenía que estar junto a esa flor para tomar conciencia de que desde ese rincón del camino, también podía estar al lado de mi hijo. Porque así lo he sentido.

Estaba lejos en distancia física, pero tan cerca en el fluir y dejar que todo suceda como tiene que suceder.

Él allí y yo aquí, pero en el mismo sitio del sentir.

Quizá, ahora, esté tomando un batido, con cañita.

Sonrío.