¿Quiénes somos?

14.11.2018 14:00

Las bellezas más bonitas de la creación son las flores, de tantos colores y matices, los pájaros que alegran los bosques con sus cantos, las mariposas que aletean alegremente dando movimiento a sus colores, las estrellas que brillan para que soñemos junto a ellas y la gran belleza superior que son los bebés.

Esas pequeñas criaturitas son todas esas bellezas juntas, son naturaleza pura, son esa esencia a la que todos nos arranca una sonrisa cuando los observamos. Ellos son parte de esa flor, por sus tonos de color, son parte de ese pájaro por sus primeros cantos, de esa estrella por sus brillantes ojos cuando nos miran y son parte de esas mariposas del jardín por su alegría de vivir que nos transmiten.

Nacen puros, estrenándose a la vida entre sonrisas y con la simple función de vivir y sentir, como esas otras maravillas de la naturaleza. Y solo piden amor porque solo dan amor. Es el amor todo lo que conocen. Nada más.

Luego se hacen mayores y su mente les empieza a acomodar entre montañas de creencias a la que ellos creen pertenecer. Y así crecemos todos.

Pensando que somos ese nombre de pila, ese cúmulo de exigencias y experiencias vividas marcadas entre nuestros pliegos de la piel y entre nuestros órganos. Y por eso, a veces, enfermamos, porque ahí dentro malviven malos momentos y rencores.

No somos nada de eso. Somos esa maravilla que nació pura. Somos esa esencia, ese pájaro, esa mariposa, esa estrella, somos amor. Venimos de ahí fuera aunque no sepamos cómo y para qué. Tan solo si sentimos y amamos, somos esa naturaleza de donde venimos. Aunque sin entenderla, pero sí sentirla.

Miro a mi hijo de 5 años y me veo a mí misma en esa edad. Sin preocupaciones. Sin rencores. Sin críticas. Me veo feliz, jugando, sintiendo y disfrutando de cada uno de mis juegos. Y me veo llorando porque mi amigo no quiere jugar junto a mí, o porque me han hecho daño. Pero de repente no logro volverme a ver como él, de niño. Porque  mi niña, perdonaba con mucha más facilidad que yo en en pocos segundos cuando algo no le gustaba.

¿Porqué nos cuesta tanto perdonar y dejar de juzgar?

Porque creemos que tenemos la razón y la verdad absoluta de las cosas. 

La verdad no existe como tal, porque cada uno hace la interpretación de lo que ve a su manera. Y todo lo que vivimos es un reflejo de nuestra propia mente y de nuestras circunstancias. Por lo que siempre esa verdad será nuestra interpretación personal. 

Esa mente que todos tenemos está formada por todas nuestras experiencias, abrazos, lloros, risas, estudios y letras.  Y todo lo que nos pasa es esa mente en acción, es ese cúmulo de circunstancias y experiencias previas. 

No vemos más allá de nuestra vocecita mental llamada Ego que nos quiere proteger de lo ajeno.  Esa parte más racional cuando cree que hay un peligro nos pone a modo de supervivencia encerrándonos entre nuestra  base de creencias y nos hace surcar entre nuestros miedos ... A eso se le llama estar en la zona de confort.

¡Con lo sencilla que es la vida...tan solo hay que amarla!

Amarnos a nosotros mismos, y al vecino que dejó su coche dónde yo no quería que lo hiciera, y a esa amiga que nos llamó por teléfono para decirnos cosas que no nos gustaron, y a nuestros queridos seres, y a esas mariposas, estrellas, pájaros, bebés, porque todos somos uno.

¿Por que no amarse a uno mismo si somos ese recién nacido puro? Como esa flor recién abierta a la vida que se marchita sin querer ser diferente o de otro color? Sencillamente sintiéndose como flor, dando su función en su momento, alimentando insectos y abandonándose más tarde para dar paso a nuevas flores nacidas de esa misma planta?

¿Por que no sentir a cada momento toda esa belleza? Así de fácil.

¿Se han dado cuenta que cuando llueve estamos más cómodos en el sofá, leyendo nuestro libro preferido junto a nuestra taza de té, mirando por la ventana y viendo como los cristales van llenándose de agua sin padecer por ello?

Relajamos nuestra mente.

Esa lluvia se lleva nuestras pesadillas y nuestras limitaciones, por momentos. Quizá sea un modo de estar con uno mism@, en esencia, en silencio, en plena escucha interior, en sintonía con ese instante puro dónde nos crearon.

Lo ven? O ya lo sienten?