Arte en la peluquería

25.01.2019

Mañana es mi cumpleaños. Así que he decidido autoregalarme un momento solo para mí y para mi pelo....que lo necesitaba...el pobre.

  • Hola Anna. ¿Qué quieres hacerte?
  • Bueno....solo las puntas...ya sabes...cortar un poquito...

Entonces me he sentado frente a ese espejo tan grande. Rosa, la peluquera me dice con tono suave y muy discreto...

  • ¿Qué te parece si cortamos por aquí, por allí, por este lado, por el otro....?

Viendo su cara de satisfacción, imaginándose cómo iba a ser el corte más creativo del día, le he dicho:

  • Tú misma. Adelante.

Lleva todo el día cortando el pelo a gente. Pasando la máquina una y otra vez. Cortando puntas una y otra vez. Solo con ver con qué arte movía sus tijeras, con qué ilusión estaba realizando el corte... me estaba fascinando de tal manera que hasta he llegado a sentarme más cómodamente como si de un espectáculo fuera. 

 Me he rendido en la butaca, que por cierto, es muy cómoda. 

Un espectáculo fascinante. Yo en mi butaca y ella haciendo su obra del día.

A mi lado, unos abuelitos cantaban sus batallitas. Podía verme formando parte de esa escena. Haciendo mi función. Ahí, solo, con mi presencia. Y mis pelos, claro.Rosa, al terminar, me ha dado las gracias.

  • Como he disfrutado - ha dicho.

Me río porque a veces es tan fácil todo.Me encanta como ha quedado su obra de arte. Un cambio de look que sin duda es especial. No porque nunca haya llevado un corte así, sino porque ha nacido de un momento creativo e intenso en el que en ese espacio también iban sucediendo cosas. Como una obra. 

Solo he tenido que sentarme, observar y dejarme llevar.

Esa, es mi butaca preferida.

Anna Lorita. 25 de enero del 2019